La conexión a Internet desde cualquier lado es uno de los pilares básicos para los que trabajamos en movilidad, permitiéndonos trabajar allá donde estemos sin problemas. Para ello, existen diversas modalidades y tarifas que se ajustan a las diversas necesidades de cada usuario.
Hay diversas maneras de conectarse a la red; una de las más utilizadas es directamente desde el móvil, lo que permite un uso rápido, pero en muchas ocasiones se requiere trabajar desde el ordenador, con una pantalla de gran tamaño y un teclado completo para la introducción de grandes cantidades de texto.
En este caso, podemos optar por dos opciones (además de la conectividad Wi-Fi, aunque esta no siempre estará disponible): el uso de un módem USB o bien el uso de nuestro teléfono como módem.

Ambas tienen sus ventajas e inconvenientes, por lo que deberemos valorar cual es la más adecuada para nosotros.
En el caso del módem USB este se conecta a nuestro ordenador, tal como su nombre indica, a través del puerto USB y lleva la tarjeta SIM en su interior. Esto facilita enormemente su uso, pues la mayoría de modelos no requieren instalación y vienen con el software necesario para gestionarlos en el propio dispositivo.
Como contrapartida, este método requiere que adquiramos el módem USB, cuyo coste no es despreciable, aunque es fácil encontrar una buena oferta en la que el precio de este se reduzca gracias a las subvenciones de la operadora. Además, es otro accesorio más que debemos llevar encima, junto al portátil. Claro que con el tamaño cada vez más reducido de este tipo de dispositivos esto ya no es un problema.
La otra opción es utilizar nuestro teléfono móvil como pasarela para la conexión, es decir, usar este como módem. Esto tiene la ventaja de que no necesitamos un accesorio más, ya que casi siempre llevamos el teléfono encima.
El teléfono móvil puede conectarse al ordenador mediante un cable USB (si este lo permite) o, mayoritariamente, a través del protocolo Bluetooth. Esto facilita el proceso, al no requerir cables, pero añade un par de problemas. El primero es que el ordenador debe incorporar soporte para Bluetooth, algo cada vez más habitual. El otro es que la autonomía del teléfono se verá reducida de forma notable, lo que puede suponer que en menos de un día nos quedemos sin batería.
Así, el uso de un módem USB se presenta como la mejor opción, aunque podemos tener el teléfono móvil como opción de seguridad en caso de que no tengamos disponible el módem. En un futuro, muchos portátiles integrarán ya la conectividad de banda ancha, de forma que solo tendremos que insertar la tarjeta SIM en este para disponer de conexióna la red, aunque de momento solo los de gama alta ofrecen esto como opción.
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